Cuando a una mujer madura se le mete algo en la cabeza, ten por seguro que hasta que no lo consiga no va a parar. Esta señora a los 45 años ha decidido tener un hijo negro, le ha dado por ahí y casualmente tiene un vecino Senegalés que se ha prestado a inseminarla. Al final la vieja se ha sentado encima de la polla para sacar hasta el último jugo de semen, que situación más morbosa...