Cansada de la rutina de su trabajo y de su matrimonio, esta vieja doctora examina la polla de un paciente porque dice que no se le empalma. Cuando ve el pedazo de nabo que se gasta el tío, piensa; esta es la mía. Le comenta que seguramente el problema lo tiene con su novia porque probablemente ya no le pone. Como es perra vieja, le come la cabeza y le demuestra que él no tiene ningún problema. Él coge aliento y le mete un folladón encima de la mesa de los que hacen historia, tema solucionado.