Tanto va el cántaro a la fuente que al final se moja, y es que quién tiene malas compañías al final se vuelve de su misma condición. Desde que esta mamá se separó sus nuevas amistades eran demasiado jóvenes para ella porque tienen todos entre 20 y 22 años, encima son unos juerguistas natos. Va a tío por semana y la zorra le ha cogido el gustito, por lo menos tiene el consuelo de que no folla a pelo, solo se traga las corridas, algo es algo...