Entre las dos ancianas multiplican por seis la edad del veinteañero, casi nada colegas, 60 años por cabeza y ahí las tienes follando como dos jovencitas alocadas. La más flaca de las dos tiene bastante estilo y clase, pero solo por el montón de carnes que tiene la gorda ya imagino cuanto debe haber gozado el tipo, hacemos una cosa, la que no quieras de las dos para mí.