Como todas las mañanas, el abuelo iba al mercado a comprar fruta antes de que se fuera su nieto a trabajar ya que vivía con ellos provisionalmente. El joven, aprovechava para tontear con su abuela porque estaba muy salido y la señora se enfadaba porque no le gustaban esas bromas, aunque en su interior algo se le removía pensando en la polla que debía tener su nieto de 22 años. Una cosa llevó a la otra y en un momento la vieja estaba siendo follada por detrás sin poder resistirse a la tentación de sentir una polla dura en su castigado coño. Hasta ahí todo bien, el problema surgió cuando se escuchó la cerradura de la puerta...