Siempre que volvia de trabajar, la señora madura se encontraba con su vecino de enfrente, un joven apuesto de 22 años y que la miraba con ojos de deseo desde que llego a vivir al edificio. Un dia el le propuso cenar en su casa y como ella es divorciada tampoco tenia que perder, al reves, gano una buena follada de culo y algo de leche calentita...