Uno nunca se puede fiar de las apariéncias, cualquiera que viera a esta mujer pensaría que es la típica ama de casa que lleva a familia de punta en blanco y prepara la comida sumisamente, pues no amigo, al primer descuido de su marido aprovecha para llamar a su amigo africano (un vendedor de cds) para que le desquite de su tediosa vida, como buen amigo no duda en complacerla y aquí tienes el resultado.