Iba circulando con mi vehículo por carretera camino de mi casa y me encontré a dos abuelas que se las daban de atractivas haciendo autoestop. Les faltó enseñarme una pierna para que les parara y me hizo gracia, así que pare y bajé la ventanilla. Me quedé sorprendido cuando me ofrecieron un polvo con las dos a cambio de llevarlas a la ciudad mas próxima y después de pensarlo un rato me dije a mi mismo, ¿Porque no?, gallina vieja hace buen caldo.