Desde que su hijo le presentó a su mejor amigo, la madre no podía evitar pensar en el muchacho a diario. No se atrevía a decirle nada por miedo a ser rechazada pero no imaginó que el tio era un follador nato. Un día, le echó valor y le cayó un polvazo difícil de olvidar, a partir de ahora no se fiará de las apariéncias...