Cuando el hambre aprieta hay que agudizar el ingenio. La viuda madura de este video, sin dinero ni recursos, le dió un buen uso a la habitación que tiene alquilada y se anunció en el periodico como fulana de complañia. La cosa parece que funciona y además está recuperando la marcha sexual que necesitaba. Lo malo es que el resto de inquilinos están hartos de tango gemido y ruido de muelles...