Este matrimonio mayor no ha renunciado a su sexualidad pese a la edad que tienen, si no todo lo contrario. Mas animados que nunca aun siguen descubriendo secretos de lo que a cada uno le gusta y descubriéndolo juntos. Ya no van con el romanticismo de entonces, ahora le agarra de la polla y le dice al marido, ven para acá que te vas a enterar.
Este abuelo ha salido a dar una vuelta para desahogarse un rato con una amiga asiatica que ha conocido de la calle y como no se fia de llevarla a su casa le hace una prueba en un garaje donde no hay mucha gente. Superada la prueba y viendo que se lo va a pasar de puta madre la invita a su hogar y allí remata la faena bien rematada.
Cuando los abuelos se quedan solos encasa recuerdan viejos tiempo sexuales de cuando eran jóvenes porque ya apenas tienen tiempo para ellos mismos al tener que ocuparse de las cosas de sus hijos y sus nietos. Prácticamente no tienen oportunidad de demostrarse lo que aun se quieren y lo mucho que disfrutan en la intimidad y aprovechan cada ocasión como si fuera un tsoro.
En este pueblo cuando te invitan a ir al pajar no hace falta ser muy listo para saber a lo que vas. En esta ocasión a esta señora no le ha hecho falta ser invitada porque iba buscando precisamente eso y al ver que estaban los mozos del pueblo un poco apagadillos y que nadie se presentaba por allí, al primer abuelo que ve lo pone empalmado para que se la folle.
Nuestra casera no quiere que le paguemos a finales de semana en dinero. La muy zorra quiere que nos la follemos mi compañero y yo a la vez y eso no nos mola nada porque es una vieja depravada y degenerada. Pero la verdad es que nos viene muy bien tener un hogar donde vivir gratis y realmente si cierras los ojos es como si follaras a ciegas sin tener que verle la cara. Ahora eso si, por lo menos sabe chuparla la muy guarra y una limpieza de sable nunca viene mal.
Esta no es una fiesta de despedida cualquiera. Uno de los abuelos del geriátrico se casa a pesar de su avanzada edad y deciden sus compañeros ancianos celebrarlo a la antigua usanza, es decir contratando a unas putas que sin saber como coño lo consiguen logran introducirlas en el asilo.
Ya son bastante mayores y cobran su pensión, por eso tienen bastante tiempo libre para follar como hacían cuando aún eran jóvenes y no tenían miedo a un dolor de espalda
Buen rato pasan estos dos ancianos disfrutando de sexo del bueno, sobre todo ella que es masturbada por su marido con mucho cariño y esmero. Primero el viejo se esmera en que ella se corra y no le importa el tiempo que pierda mientras se lo haga bien, cuando la señora está satisfecha, coge su polla del abuelo y la casca haciendo que se corra igualmente, aunque arrugados, no se puede negar que esta pareja de carcamales tiene su morbo...