Por un momento pensaba que esta anciana era un tio, pero no colegas, está arrugada como una pasa y tiene cara de macho, sin embargo por su profesión se ha rodeado siempre de hombres y todo se pega. Ésta vez es ella la que se cobra en carne la reparación porque el cliente no pensó que subiría tanto de precio, madre mía, cosa más cerda de la tia...