Este pobre hombre nunca debió contar a su cuñada que le fué infiel a su mujer, es decir, la hermana de ella. Entablaron una gran amistad por la complicidad de mantener el secreto y poco a poco la entradita en carnes lo usó para dar lástima porque era una solterona. No lo llegó a chantajear pero si le hací insinuaciones como que había sido muy buena, que se merecía una recompensa y triquiñuelas varias para llevárselo a la cama. Así fué, esta mole de grasa consiguió su propósito y se folló a su cuñado, viendo la cara y los gestos de él se adivina que se hizo de rogar porque estaba deseoso de chupar toda esa carne. Quién nace infiel muere de la misma forma...