Tras unos meses sin hablarse, madre e hijo han decidido darse otra oportunidad y olvidar sus diferencias, principalmente porque no pueden vivir el uno sin el otro y porque tienen un sexo que con ninguna otra persona llegan a tener. Él tiene 22 años pero cada vez que lo hace con su madre es mejor, los dos son adictos a follar por el culo y por encima de las peleas está el disfrute personal...