Todo comenzó como algo habitual y sin importancia, una madurita tomando el sol en un balancín en el patio de su casa, un abuelo que se acerca y le da un poquito de conversación, pasan para adentro de la casa para tomar unas cervezas y charlar un poco mas para evitar el aburrimiento de estar solo y de repente aparecen tres tíos que junto con el abuelo se sientan en la mesa y comienzan a desvariar, haciendo que una cosa lleve a la otra y no se muy bien como le meten un polvazo los cuatro que la dejan sin poderse sentar en un mes.