Este joven es aficionado a las putas de lujo pero a partir de 55 años. Con dinero llega un momento que uno se aburre y recurre a las zorras más morbosas. Hoy, la casa de putas donde suele llamar le ha llevado a la estrella: la madame, una golfa de 60 años muy bien llevados, pelirroja y de coño rasurado. Aunque se puede correr dentro de ellas sin problemas, saca su polla porque a ella le gusta ver caer su leche blanca en su cuerpo rosadito.