Jejeje, la abuela me ha recordado al clásico pavo de navidad cuando lo rellenan a rebosar para comer el día de acción de gracias. Qué vaciada se le acaban de pegar dentro, él ni siquiera le ha preguntado si podía o no, iba cual burro cegado con las orejeras a conseguir su objetivo, nena, recibe toda mi leche en señal de mi amor...