Si es que los hombres somos unos viciosos y eso nunca cambiará. Quién le mandaría a este guarro serle infiel a su preciosa novia y encima con su propia abuela. Aquí la que más ha pagado el pato es la vieja porque se le veía que lo estaba pasando en grande repasando el sable de su nieto. Bueno, hay que ser positivos y pensar que por lo menos él, aunque le deje su novia, va a seguir teniendo la polla calentita aunque sea en un coño maduro...