Después de irse al bar y ponerse hasta las cejas de cerveza, padre e hijo invitan a una copa a una señora de unos 45 años que les había estado rondando toda la tarde mirándolos con cara de golfa. Después de unas copas más, se plantearon follársela entre los dos y cuando se lo comentaron a ella accedió gustosamente, es más, era lo que estaba esperando desde hacía un buen rato.