Podríamos hacer una puja ficticia para ver hasta cuanto estarían los tíos dispuestos a pagar por follarse a una furcia así. Aclaro que cuando digo furcia no es en un tono despectivo, simplemente es otra manera más de llamar a la mujer que vende su cuerpo al que más pague por él y agita su lengua cada vez que le entra la polla como si fuese una víbora envenenada de sexo...