Buen juguetito se ha agenciado la vieja que cada día está más puesta en esto de los artilugios para dar gusto a su trabajado cuerpo. Ella se lo guisa y ella se lo come, de momento le basta con el cipote de goma que le hace correrse unas cuantas veces, siempre está disponible y no le pone pegas. No hay más fiel compañero que un gran consolador...