Quién le iba a decir a esta abuela que en la jubilación iba a saber lo que es el sexo en su máximo esplendor. Nadie apostaba un pavo por ella y la metieron en un asilo pensando que molestaría pero su cuidador te aseguro que no piensa eso. Parece que ella revivió y ahora aguanta lo que le echen incluso se permite el lujo de ser follada por la boca, no veas con la vieja...