Hace años que se conocen y cada uno tiene su vida con sus respectivas familias, pero lo que no han podido es dejar de follar. Ella es una ninfomana consagrada y lo tiene asumido, su marido no lo tiene tan claro porque desconoce esa faceta de su mujer y, aunque siempre tuvo la mosca detrás de la oreja, prefiere no preguntar. Disfruta con la cara de cerda que tiene la madura y cómo se lo pasa con su amiguito.