Aunque le queda poco para jubilarse, a la jefa de las enfermeras aún le queda mucho por decir en el terreno sexual y cometer sus últimas infidelidades antes de abandonar el hospital donde ha hecho a su marido un cornudo de impresión durante muchos años. Su nombre de guerra en el trabajo es la revienta pollas, ella lo sabe y hace honor al mismo. Ahora se está follando a un nuevo celador que aprobó las oposiciones y ha sido destinado a urgéncias. Sin duda me gustaría trabajar con esta joyita...