Después de 25 años de matrimonio, hace un año esta señora quedó viuda y le aconsejaron que buscara alicientes para olvidar las penas. Conoció a un grupo de gente que estaba en su misma situación y solían quedar para cenar en un bar que tenía un camarero joven, negro y atlético. Lejos de entrablar amistad con el grupo, iba sola al bar solo para ver al muchacho porque le gustó desde que lo vió, el resultado fué que consiguió olvidar las penas si, pero a golpe de polla y sexo interracial que la consagró como una folladora nada en todo el barrio, es curioso cómo pueden cambiar los estados de ánimo solo por un buen rabo...